Cuando Romina era chica, su mama, Susana, y su papa le rezaban la oración del ángel de la guarda. En que se basaba en un ángel que velaba por ella. Con Anelare creciendo, Romina empezó a necesitar de ángeles de la guarda que velen por el negocio como si fuese suyo. Es así como creo su ejército de ángeles que cuidan de Anelare en cada área.


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